Tendencias | 19 Jan 2026
Cómo evitar la condensación en las ventanas
La condensación en las ventanas es un problema frecuente durante los meses fríos y lluviosos. Además de resultar molesta a nivel visual, puede derivar en humedades, moho y deterioro de paredes y marcos si no se actúa a tiempo.
Este fenómeno no es casual. Está directamente relacionado con la humedad interior, el aislamiento de la vivienda y el tipo de ventanas instaladas. A continuación, analizamos por qué aparece la condensación y qué soluciones existen para evitarla de forma eficaz.
Qué es la condensación en las ventanas y por qué aparece
La condensación se produce cuando el aire caliente y húmedo del interior entra en contacto con una superficie fría, como el vidrio de una ventana. Al enfriarse, el aire pierde capacidad para retener vapor de agua, que se transforma en pequeñas gotas visibles sobre el cristal.
Este fenómeno es especialmente habitual en invierno, cuando la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior es mayor.
Principales causas de la condensación en las ventanas
- Diferencia de temperatura entre interior y exterior
Cuanto más frío está el vidrio respecto al aire interior, mayor es la probabilidad de que aparezca condensación, especialmente en ventanas con poco aislamiento térmico.
- Falta de ventilación en la vivienda
Una ventilación insuficiente provoca que la humedad se acumule en el interior. Esto es habitual en viviendas muy estancas o con escasa renovación de aire.
- Actividades cotidianas que generan humedad
Acciones como cocinar, ducharse, secar ropa en el interior o incluso la respiración aumentan el nivel de humedad ambiental y favorecen la condensación en las ventanas.
Factores que influyen en la condensación de las ventanas
Hay ciertos aspectos a tener en cuenta para evitar la condensación en las ventanas.
- Uno de ellos es la calidad de sellado: Si hay fugas de aire alrededor de las ventanas, estas pueden permitir que el aire frío del exterior entre en contacto con el vidrio, aumentando las probabilidades de condensación.
- Otro factor es el aislamiento de las ventanas: Las ventanas con doble acristalamiento o vidrios de baja emisividad (vidrios bajo emisivos) pueden ayudar a reducir la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior.
Qué materiales de ventana ayudan a evitar la condensación
Un elemento esencial con el que las ventanas pueden contrarrestar la humedad es el tipo de material con el que se fabrican, que debe de ser resistente y altamente aislante.
En caso de no emplear materiales lo suficientemente resistentes o sistemas que aíslen la temperatura exterior, pueden surgir acumulaciones de aire que resulten en humedad en las ventanas.
Por lo tanto, especialmente en regiones frías y húmedas, es recomendable contar con ventanas de alto rendimiento en términos de aislamiento térmico, las cuales impidan que la temperatura externa afecte a la del interior y que utilicen materiales resistentes.
Cuando nos referimos a materiales resistentes a la humedad, no sólo aludimos a su capacidad como buenos aislantes térmicos.
- Por ejemplo, la madera presenta una baja conductividad térmica, lo que dificulta la generación de acumulaciones de aire en sus perfiles; sin embargo, debido a su naturaleza porosa, es más propensa a filtraciones y requiere de mantenimiento para conservar sus propiedades, especialmente en las áreas con contacto frecuente con el agua.
- Contrariamente, el aluminio es muy resistente, aunque también es un excelente conductor térmico. Se calienta o enfría rápidamente y, por ello, sin un aislamiento adecuado, es probable que el aire se condense sobre los perfiles, generando humedad alrededor de la ventana.
Tanto para la madera como para el aluminio, existen soluciones con buenos resultados ante la condensación en climas fríos y húmedos.
La madera puede recibir tratamientos para aumentar su resistencia a los episodios meteorológicos, y actualmente las ventanas de aluminio utilizan también sistemas que mejoran significativamente su aislamiento térmico.
- Una elección adecuada para proteger las ventanas de la condensación es el PVC. Este material es duradero, requiere de poco mantenimiento y cuenta con una baja conductividad térmica, lo que lo convierte en un excelente aislante térmico.

Sin embargo, a pesar de utilizar un material resistente a la humedad en los perfiles de las ventanas, es recomendable fortalecer también el aislamiento con ventanas con rotura de puente térmico. De esta manera, se interrumpe la transmisión térmica de entre el interior y el exterior, y viceversa, evitando los cambios bruscos de temperatura que pueden ocasionar acumulaciones de humedad.
La importancia del vidrio para evitar la condensación
Más allá del perfil, el vidrio es un elemento determinante.
- Ventanas de doble acristalamiento
Las ventanas de doble acristalamiento incorporan una cámara de aire o gas entre dos vidrios, lo que reduce el intercambio térmico entre interior y exterior. Esto mantiene el vidrio interior a una temperatura más estable y disminuye notablemente la condensación.
- Vidrios bajo emisivos
Los vidrios bajo emisivos mejoran aún más el aislamiento, reduciendo la pérdida de calor en invierno y ayudando a mantener una temperatura interior constante, lo que contribuye a evitar la aparición de humedad.

Esto conlleva que se pierda mucho menos calor con lo que el uso de la calefacción disminuye. Por tanto, reducirás notablemente el importe de la factura de la luz.
Más consejos para evitar la humedad en las ventanas
Sin duda alguna, el tipo de material y la calidad del vidrio son clave. No obstante también hay algunos sencillos consejos que podrían servirte de utilidad:
1. Ventila la vivienda a diario
La condensación de las ventanas surge al realizar acciones tan cotidianas como pueden ser abrir la puerta del horno encendido, darnos una ducha caliente o hervir agua en una olla. También afectan otros factores como la zona donde vivas o la orientación de tu casa.
Sea como sea, la aireación es una de las mejores formas de hacer frente a la condensación. Esto se debe a que abrir las ventanas ayuda a que circule mejor el aire y a prevenir las humedades.
Por ello, ventilar cada día es esencial. Hazlo a diario aunque haga mucho frío y recuerda dejar abiertas las puertas de las habitaciones para que el aire pueda circular con mayor libertad.
2. Controla la temperatura media en tu hogar
Es fundamental no poner la calefacción muy alta en invierno, ya que un gran contraste de temperatura aumenta la condensación en ventanas. Lo ideal es mantenerla por encima de 17º, pero sin que exista un calor excesivo para evitar el choque de temperaturas. En torno a los 20º y 23º aproximadamente.
Para controlar la temperatura media, un termómetro puede ser tu mejor aliado. También puedes usar el termostato del sistema de calefacción de tu hogar.
3. Renueva tus ventanas
Como has podido leer, renovar tus ventanas es clave para evitar la condensación en las ventanas. Tanto el perfil como los vidrios.
En concreto, te recomendamos ventanas de doble acristalamiento con vidrios bajo emisivos.
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