Tips | 07 Sep 2026
Preparar la vivienda para el invierno: ventanas, puertas y cerramientos
Preparar la vivienda para el invierno no consiste únicamente en revisar la calefacción. Antes de que bajen las temperaturas, también conviene comprobar el estado de las ventanas, las puertas exteriores y los cerramientos, ya que estos elementos forman parte de la envolvente de la vivienda y condicionan directamente su aislamiento.
Una ventana que no ajusta correctamente, una puerta con filtraciones o un cerramiento deteriorado pueden facilitar la entrada de aire frío y dificultar que la temperatura interior se mantenga estable. Como consecuencia, la vivienda pierde confort y necesita consumir más energía para alcanzar una temperatura agradable.
La revisión debería centrarse en tres aspectos principales: estanqueidad, aislamiento e instalación. No basta con disponer de un buen perfil o de un doble acristalamiento si existen juntas deterioradas, herrajes desajustados o encuentros mal sellados.
Por qué revisar la vivienda antes de que llegue el frío
Durante el invierno aumenta la diferencia entre la temperatura exterior y la interior. Es entonces cuando se hacen más evidentes los puntos débiles de la vivienda: corrientes de aire, superficies frías, condensación, ruido exterior o habitaciones que pierden temperatura con rapidez.
Realizar una revisión antes del invierno permite detectar pequeñas incidencias antes de que se conviertan en problemas mayores. También ayuda a diferenciar entre un elemento que necesita un ajuste o mantenimiento y otro que ha perdido prestaciones y debería renovarse.
Cuando se perciben corrientes de aire, dificultad para mantener una temperatura estable o un aumento del consumo energético, conviene analizar de forma conjunta ventanas, puertas, cajones de persiana y cerramientos.

Cómo comprobar si las ventanas están preparadas para el invierno
Las ventanas son uno de los elementos que más influyen en el comportamiento térmico de una vivienda. Sin embargo, su rendimiento no depende exclusivamente del material del marco. Deben analizarse el perfil, el vidrio, las juntas, los herrajes, el sistema de apertura y la calidad de la instalación.
Revisar si existen filtraciones de aire
Una corriente de aire alrededor de la ventana puede indicar que las juntas están deterioradas, que la hoja no ejerce suficiente presión sobre el marco o que existe algún problema en el sellado perimetral.
Para realizar una primera comprobación, puede pasarse lentamente la mano por el contorno de la ventana en un día de viento. También conviene observar si las cortinas se mueven cuando la ventana está cerrada o si determinadas zonas del marco se sienten especialmente frías.
Los burletes pueden servir como solución provisional en algunos casos, pero no corrigen problemas estructurales relacionados con la carpintería, el cierre o la instalación. En nuestra guía sobre cómo aislar las ventanas del frío explicamos qué soluciones pueden aplicarse y cuándo resulta más recomendable revisar o renovar la ventana.
Comprobar juntas y herrajes
Las juntas deben conservar su elasticidad y estar correctamente colocadas. Cuando se endurecen, se agrietan o se separan del perfil, disminuye la estanqueidad del conjunto.
También deben revisarse los herrajes. Una ventana que roza, necesita demasiada fuerza para cerrar o no queda completamente ajustada puede requerir una regulación profesional.
Un mantenimiento adecuado puede prolongar la vida útil de la ventana. Sin embargo, cuando los componentes están muy deteriorados o las reparaciones dejan de ofrecer resultados duraderos, conviene valorar cuándo cambiar las ventanas y sustituirlas por una solución con mejores prestaciones.
Analizar el vidrio instalado
El acristalamiento tiene una influencia directa en la transmisión térmica. Las soluciones con doble o triple acristalamiento incorporan cámaras que ayudan a reducir el intercambio de temperatura entre el interior y el exterior.
También pueden utilizarse vidrios bajo emisivos, tratamientos de control solar, composiciones acústicas o vidrios de seguridad según las necesidades de cada vivienda.
La elección debe realizarse teniendo en cuenta:
- La orientación de la vivienda.
- El tamaño de los huecos.
- La exposición al sol.
- El nivel de ruido exterior.
- La climatología de la zona.
- El uso de cada estancia.
La ventana debe entenderse como un sistema completo. Un buen vidrio no puede compensar por sí solo un perfil con prestaciones insuficientes, una apertura poco estanca o una instalación deficiente.
Observar la aparición de condensación
La condensación se produce cuando el aire cálido y húmedo del interior entra en contacto con una superficie suficientemente fría. Si aparece de manera frecuente, es importante comprobar la ventilación, la humedad interior, la temperatura de las superficies y el rendimiento de la ventana.
La condensación ocasional no significa necesariamente que la carpintería esté defectuosa. No obstante, cuando es persistente, aparece alrededor del marco o provoca manchas de humedad, conviene estudiar el origen del problema.
En el artículo sobre cómo evitar la condensación en las ventanas analizamos sus principales causas y las medidas que pueden ayudar a reducirla.
Puertas exteriores: aislamiento, seguridad y estanqueidad

Las puertas de acceso también forman parte de la envolvente térmica de la vivienda. Una puerta mal ajustada puede generar corrientes de aire, reducir el aislamiento acústico y dificultar que la temperatura interior se mantenga estable.
Antes del invierno conviene revisar:
- El ajuste entre la hoja y el marco.
- El estado de las juntas perimetrales.
- El encuentro entre la puerta y el suelo.
- El funcionamiento de la cerradura y los puntos de cierre.
- La existencia de deformaciones o movimientos en la hoja.
- El sellado del marco con la obra.
Las puertas con sistemas de cierre multipunto pueden repartir la presión de manera más uniforme alrededor del perímetro. Sin embargo, su eficacia también depende de la instalación, el mantenimiento y la correcta regulación de los herrajes.
La elección de unas puertas para vivienda adecuadas permite combinar aislamiento, seguridad y adaptación estética al proyecto, teniendo en cuenta tanto las condiciones del acceso como las necesidades de uso.
Cómo preparar los cerramientos de terrazas y balcones
Los cerramientos permiten proteger terrazas, balcones y porches frente al viento, la lluvia y los cambios de temperatura. Antes del invierno deben comprobarse tanto los elementos móviles como los encuentros con la estructura existente.
En las correderas y cortinas de vidrio conviene revisar que las hojas se desplacen correctamente, que los cierres funcionen y que los carriles estén limpios. La acumulación de suciedad puede dificultar el movimiento e impedir una evacuación adecuada del agua.
En las pérgolas y cerramientos con cubierta deben inspeccionarse:
- Canalones y desagües.
- Juntas de estanqueidad.
- Encuentros con la fachada.
- Sistemas de cierre.
- Elementos móviles.
- Sellados perimetrales.
- Puntos de evacuación del agua.
Una obstrucción o un sellado deteriorado puede provocar filtraciones durante episodios de lluvia.
Los cerramientos de terrazas pueden proteger el espacio exterior y ampliar su uso durante diferentes épocas del año, pero la solución debe elegirse según el nivel de protección necesario, la exposición al viento y la configuración arquitectónica.
Revisar persianas y cajones de persiana
El cajón de persiana puede convertirse en un punto débil de la envolvente si no dispone de un aislamiento adecuado o presenta fisuras, juntas deterioradas o problemas de sellado.
Antes del invierno conviene comprobar:
- Si entra aire alrededor del cajón.
- Si la persiana sube y baja correctamente.
- Si existen lamas rotas o desplazadas.
- Si las guías laterales están deterioradas.
- Si aparecen ruidos o vibraciones durante el uso.
- Si existen huecos visibles en el encuentro con la pared.
Una persiana bien instalada puede contribuir al control de la luz y mejorar la protección del hueco durante las horas más frías. No obstante, no debe utilizarse para compensar una ventana con un aislamiento insuficiente.
Ventilar en invierno sin perder todo el calor acumulado
Una vivienda bien aislada también necesita una ventilación adecuada. Cocinar, ducharse, secar ropa o simplemente respirar incrementa la humedad interior.
Durante el invierno es preferible realizar ventilaciones breves e intensas, en lugar de mantener una ventana entreabierta durante mucho tiempo. Abrir varias ventanas durante unos minutos favorece la renovación del aire sin enfriar de forma prolongada paredes, techos y mobiliario.
Las ventanas oscilobatientes permiten realizar una ventilación controlada, pero no deberían permanecer inclinadas durante horas en los días más fríos. Esta práctica puede aumentar las pérdidas térmicas y enfriar el perímetro del hueco, favoreciendo incluso la aparición de condensación.
Cuándo basta con ajustar y cuándo conviene renovar
No todos los problemas requieren sustituir las ventanas o las puertas. Una regulación de herrajes, la renovación de determinadas juntas o la corrección de un sellado pueden recuperar parte de las prestaciones.
No obstante, conviene valorar una renovación cuando se producen varias de estas situaciones:
- Se perciben corrientes de aire incluso después de realizar ajustes.
- Las hojas están deformadas o no cierran correctamente.
- Existe un acristalamiento antiguo con prestaciones limitadas.
- Aparece condensación entre los vidrios.
- Los perfiles presentan un deterioro importante.
- El ruido exterior atraviesa con facilidad el cerramiento.
- La temperatura interior cambia rápidamente al apagar la calefacción.
- Las reparaciones son frecuentes y no solucionan el problema de fondo.
La elección entre ventanas de PVC y ventanas de aluminio no debería basarse únicamente en el material. Es necesario estudiar el perfil, el acristalamiento, la apertura, la orientación y las necesidades concretas de aislamiento de la vivienda.
Lista de comprobación para preparar la vivienda para el invierno
Antes de que llegue el frío, puede realizarse esta revisión básica:
- Abrir y cerrar todas las ventanas para comprobar su funcionamiento.
- Revisar juntas, gomas y sellados perimetrales.
- Detectar posibles corrientes de aire.
- Limpiar carriles, desagües y herrajes.
- Comprobar el ajuste de las puertas exteriores.
- Revisar vidrios, persianas y cajones de persiana.
- Inspeccionar canalones y evacuaciones de los cerramientos.
- Observar si existen manchas de humedad o condensación.
- Comprobar el estado de los cierres y sistemas de seguridad.
- Solicitar una revisión profesional cuando el origen del problema no sea evidente.
Una revisión profesional permite encontrar la solución adecuada
En Tecniventana estudiamos cada proyecto teniendo en cuenta las características de la vivienda, la orientación, el tipo de apertura, el vidrio, la carpintería y las condiciones de uso. Nuestro equipo acompaña al cliente desde el asesoramiento personalizado y la medición hasta la fabricación, instalación y servicio posterior.
Anticiparse al invierno permite mejorar el confort, reducir las filtraciones y conseguir que ventanas, puertas y cerramientos funcionen como un conjunto.